sábado, 18 de abril de 2015

EVITANDO EL VACIO...




Cuanto más posees, menos puedes amar. “Y el amor es la puerta”. O, cuanto menos puedes amar, más comienzas a poseer cosas. Las cosas se convierten en un sustituto…hoy trataré de explicarlo para que todos intentemos entenderlo.

Nace un niño y la madre lo ama. Los psicoanalistas han estado estudiando, se ha hecho mucha investigación;  “Si la madre lo ama, el niño nunca bebe demasiada leche”; nunca, porque él sabe, es una comprensión tácita, que la madre está siempre disponible y está siempre lista a compartir.

¿Entonces cuál es el miedo? Si la madre ama al niño, el niño tomará solamente tanta leche como sea necesario. Si el niño es amado, nunca verás un vientre grande en el niño.

El niño estará proporcionado. De hecho la madre estará constantemente preocupada de que el niño no está comiendo o bebiendo o tomando todo el alimento que es necesario. Pero el niño ha entendido que siempre que la necesidad aparece, la madre está allí. Él puede confiar en el amor.

Pero si la madre no ama al niño, entonces él está asustado del futuro. El amor no está allí, la comprensión tácita no está allí, así que siempre que él tenga la oportunidad comerá tanto como pueda, beberá tanta leche como pueda. Ahora ya se está convirtiendo en un avaro; ya ha empezado a acumular cosas  en el cuerpo. Está asustado.

¿Quién sabe acerca del mañanaEsta madre no es confiable; él tiene que acumular para las emergencias. Entonces acumulará grasa, comerá más.

La gente que no ha sido amada en su niñez sigue comiendo más. Ninguna dieta puede ayudar a menos que surja el amor. Ellos comerán; el comer se ha convertido en un substituto del amor. Si alguien los ama, verán inmediatamente que el comer en exceso se ha detenido.

Tanto el amor como el alimento provienen del pecho de la madre. La primera experiencia del amor es del pecho de la madre y la primera experiencia del alimento es también del pecho de la madre. Tanto el amor como el alimento llegan a estar asociados. Si hay menos amor, tiene que ser substituido por más alimento. Si el amor es suficiente, puedes permitirte no comer mucho. No hay necesidad.

¿Lo has observado? Siempre que te enamoras profundamente, el hambre desaparece. No sientes hambre. El amor satisface tan profundamente que te sientes lleno. Entonces uno empieza a comer cada vez menos.

Una mujer me estaba hablando. Estaba muy desconcertada. Su marido había muerto y me dijo, “He estado guardando un secreto. No se lo he dicho a nadie porque nadie entenderá. Pero puede que tú entiendas, así que te lo estoy diciendo. Y me sentiré aliviada ya sea que lo entiendas o no. Pero por favor no se lo digas a nadie”. Dije, “¿Qué ha sucedido?”

Ella dijo, “Cuando mi marido murió, por la noche me sentí muy hambrienta. El cadáver yacía en la casa. “¿Qué pensará la gente si voy a comer?” Toda la familia estaba despierta, algunos parientes habían venido y muchos amigos estaban allí juntos. Y sentí mucha hambre, tanta como nunca había sentido. ¡Así que ella tuvo que entrar a su propia cocina como un ladrón!

En la oscuridad, ella comió. Y ahora, desde entonces, se ha estado sintiendo culpable. “Mi marido había muerto ¿Era ese el momento de sentirse hambrienta? Su cadáver yacía allí. Yo era como un ladrón, comiendo en la oscuridad de mi cocina.” Ella me preguntó,  “¿Qué sucedió?” Le dije, 

“Es un hecho simple. La persona que amabas, murió.  Inmediatamente, te sentiste vacía. Ahora ese vacío tuvo que ser llenado con algo”.

Desde entonces he estado hablando con mucha gente y he llegado a la conclusión que siempre que estás triste, comes más. Siempre que tienes una tristeza profunda, te sientes más hambriento. Siempre que estás feliz, fluyendo, alegre y amoroso, y el amor te colma, ¿A quién le importa comer mucho? 

Entonces incluso una pequeña cantidad de alimento es suficiente, porque el amor está nutriendo mucho. La gente que no puede amar se vuelve siempre avara: posesiva, acumuladora de cosas.

Parte de este texto fue tomado del libro “Osho”,  Come Follow To You (sin traducir)
 

PARA VER ESE SER RESPLANDECIENTE



Muchas veces deseamos ser amados por determinadas personas, amig@s, herman@s, nuestros padres, o  extraños;  es un deseo de ser estimados y valorados, buscamos que nos tomen en cuenta en sus cosas, en su vida.

Sobrevaloramos y dimensionamos a esos seres a los que buscamos a toda costa llamar su atención. Quizás ésta no sea tan implícita sino en el esfuerzo que hacemos de cambiar conductas habituales en nosotros para poder llegar a la  “talla de los otros”. 

Este esfuerzo es bueno; hacer esas modificaciones en nuestro comportamiento conductual es una forma de superarnos a nosotros mismos. El problema está en que queramos asociar ese esfuerzo, esa evolución en nosotros con el hecho de que si lo hago “me amarán”.

El esfuerzo es en sí la búsqueda de superación de obstáculos mentales que nos hemos impuesto a lo largo de nuestras existencias en nuestro pasar de vida en vida; no tiene nada de malo, al contrario, es lo que nos permite evolucionar, crecer interiormente como seres hacia la búsqueda de una perfección ideal.

Entonces, si hacemos ese esfuerzo es por nosotros mismos, de igual manera, por lo que otros hicieron lo que hace que queramos retribuir ese amor hacia ellos y hacia nuestro ser, unificándonos a nuestro Eterno SER... de tal manera que sea mi Voluntad.

El esfuerzo no ésta dado para que nos quieran; ésta dado porque nos amamos a nosotros mismos, por encima de las limitaciones impuestas por otros o por nosotros.

La amistad de una persona no puede estar dada por nuestro deseo de agradarle; el amor de una pareja no está dado por nuestro  deseo de llegar a ese ser. El esfuerzo que hago es porque yo lo quiero, por que es mi voluntad, porque quiero superarme, quiero ser mejor, sentirme libre y sin ataduras impuestas. Es mi decisión.

Así que si nos empeñamos en ser mejores, merecemos un amig@, una pareja que haga su esfuerzo e impulso propio y  que tenga el ánimo suficiente para  ver y observar mi voluntad, para ver ese Ser Resplandeciente y Precioso que vive y mora en nosotros y con nosotros.

“La grandeza de las personas no se mide por dinero, estudios, ni belleza… sino por la lealtad de su corazón y la humildad de su alma.
                                             TE AMO TAL COMO ERES
ME AMO TAL COMO SOY
YO SOY LA QUE SOY
YO SOY LA QUE YO SOY
YO SOY
 DE LA  WEB..

El placer como categoría suprema



El placer como categoría suprema

Una de las conductas que revelan la ausencia del sentido de la vida, es la que le atribuye al placer sensible el rango de principio y categoría suprema, y se traduce en la búsqueda desaforada de aquellos objetos que lo producen, como las drogas, el sexo, el alcohol, los juegos de azar, etc. o también en el afán desmesurado de poseer imperativamente los múltiples productos y artefactos que se ofrecen en el mercado. 

Alejandro Llano, dirá al respecto que “la tendencia del disfrute inmediato de gratificaciones sensibles es culturalmente letal.

 Adormece la capacidad de proyecto, fomenta el conformismo y domestica la disidencia. Se mueve en una espiral descendente, que sume a las personas en el vértice del hedonismo”
“La búsqueda del placer, (el principio del placer),
comenta Frankl, aparece cuando se frustra la voluntad
de sentido” 

Este principio hedonista del placer, que Frankl critica con su habitual agudeza, es precisamente el principio en el que Freud, fundado en las subjetivas instancias desiderativas del individuo, sustentará su tambaleante estatuto cognoscitivo.

 Un principio del placer, que se ha acelerado en la equívoca denominación de la “sociedad del consumismo”, y que actuando como anestesiador del espíritu, fomenta diversas formas de inmadurez psíquica que incapacitan para descubrir el auténtico sentido de la existencia humana:
“La pregunta por el sentido de la vida es expresión
de madurez mental. En la sociedad de
consumo y abundancia sólo hay una necesidad
que no encuentra satisfacción y esa es la necesidad
de sentido, su voluntad de sentido” 

Y es que la abundancia de ofertas y el innumerable elenco de instrumentos técnicos cada vez más sofisticados que nos brinda el supuesto “estado del bienestar”, aunque es evidente que satisface necesidades básicas en distintos órdenes de la vida, hay que afirmar al margen de lo políticamente correcto, que no responde a las exigencias más hondas e íntimas de la persona si se toman y se absolutizan como fines en sí mismos.

 Pues el simple tener y acumular bienes materiales, no perfecciona de por sí a los sujetos si no contribuyen a la perfección y enriquecimiento de su ser.

 Es lo que ya en los años treinta, Gabriel Marcel expresó en su conocida formulación de que el sentido y el valor de la persona “no está en lo que tiene, sino en lo que es”, es decir, no se trata solamente de “tener más” sino de “ser más”, proposición que de algún modo se podría identificar con la frase de Frankl:
“Las personas tienen los medios para vivir, pero carecen
de sentido por el qué vivir”

Como palpablemente se puede comprobar, este cumulo de prestaciones que hacen más fácil y cómoda la existencia y mejoran la salud colectiva, no son de por sí una fuente de alegría y de acicate intelectual, si no que más bien desembocan, como Frankl sabe poner de relieve, en la insatisfacción afectiva, y en la pérdida de sensibilidad para el agradecimiento (especialmente en los jóvenes), si no se les confiere un sentido de orden superior:
“Los pacientes en su mayoría están sanos, pero no están
satisfechos de serlo, poseen abundantes bienes sin estar
agradecidos” 

Poner como exclusivo objetivo la mera satisfacción de las necesidades biológicas (como pretende el psicoanálisis) simplemente para restablecer el reequilibrio homeostático o psicológico, conlleva mutilar la integridad de nuestro ser y cegar la mirada ante el horizonte de los valores:
“El ser humano no agota su realidad en la satisfacción
de los instintos o las necesidades con miras a
mantener o restablecer su equilibrio psíquico, sino
que busca originariamente, cumplimiento de un sentido
y la realización de unos valores”.

 “La persona no está
determinada por sus instintos sino orientada
hacia el sentido” 
 de la web..

viernes, 17 de abril de 2015

LAS RELACIONES



¿Cuándo aprenderé lo suficiente sobre las relaciones como para que las mías vayan sobre ruedas? ¿Hay alguna manera de ser feliz en las relaciones? ¿Acaso deben suponer constantemente una prueba?

No tienes nada que aprender sobre las relaciones. Únicamente has de manifestar lo que ya sabes.

Hay una manera de ser feliz en las relaciones y: consiste en utilizarlas para el fin que les es propio, y no para el que tu les has designado.

Las relaciones son una prueba constante; constantemente invitan a crear, expresar y experimentar las más elevadas facetas de ti mismo, las mayores visiones de ti mismo, las más magnificas versiones de ti mismo. En ninguna otra parte puedes realizar esto de un modo más inmediato, efectivo e inmaculado que en las relaciones. En realidad, si no fuera por las relaciones no podrías realizarlo en absoluto.

Sólo a través de tus relaciones con otras personas, lugares y acontecimientos puedes existir (como una cantidad cognoscible, como algo identificable) en el universo. Recuérdalo: en ausencia de algo distinto, tú no eres. Eres únicamente lo que eres en relación a otra cosa que no es. Así es en el mundo de lo relativo, a diferencia del mundo de lo absoluto, en el que Yo habito.

Cuando entiendes esto con claridad, cuando lo comprendes en profundidad, entonces bendices intuitivamente todas y cada una de tus experiencias, todo encuentro humano, y especialmente las relaciones personales humanas, pues las ves como algo constructivo en su más alto sentido. Ves que pueden utilizarse, que deben utilizarse, que se utilizan (lo quieras o no), para construir Quién Realmente Eres.

Esta construcción puede ser una magnífica creación de tu propio designio consciente, o una estricta configuración de los acontecimientos. Puedes elegir ser una persona que sea producto simplemente de lo que haya acontecido, o de lo que hayas elegido ser y hacer en función de lo que haya acontecido. Es en esta última forma en la que la creación del Yo se realiza.

Bendice, por tanto, toda relación, y considera cada una de ellas como especial y constitutiva de Quién Realmente Eres y ahora eliges ser.

Ahora bien, tu pregunta alude a las relaciones humanas individuales de tipo romántico, cosa que entiendo. De modo que permíteme referirme, específicamente y por extenso, a las relaciones amorosas humanas, ¡ese asunto que sigue dándote tantas preocupaciones!

Cuando las relaciones amorosas humanas fracasan (en realidad, las relaciones nunca fracasan, excepto en el sentido estrictamente humano de que no producen el resultado que quieres), es porque se habían iniciado por una razón equivocada.

(Por supuesto, “equivocado” es un término relativo, que significa algo opuesto a lo que es “correcto”, sea lo que sea. Resultaría más exacto, en vuestro lenguaje, decir “las relaciones fracasan - cambian - más a menudo cuando se han iniciado por razones no totalmente beneficiosas o que conduzcan a su supervivencia”.)

La mayoría de la gente inicia las relaciones con las miras puestas en lo que puede sacar de ellas.

El objetivo de una relación es decidir qué parte de ti mismo quisieras ver “descubierta”; no qué parte de la otra persona puedes capturar y conservar.

Sólo puede haber un objetivo para las relaciones, y para toda la vida: ser y decidir Quien Realmente Sois.

Resulta muy romántico decir que tú no eras “nada” hasta que llego esa otra persona tan especial; pero no es cierto. Y, lo que es peor, supone una increíble presión sobre esa persona, forzándole a ser toda una serie de cosas que no es.

Al no querer “desengañarte”, trata con gran esfuerzo de ser y hacer esas cosas, hasta que ya no puede más. Ya no puede completar el retrato que te has forjado de él o de ella. Ya no puede desempeñar el papel que se le ha asignado. Surge el resentimiento. Y después la cólera.

Finalmente, para salvarse a sí misma (y la relación), esa otra persona especial empieza a recuperar su auténtico yo, actuando más de acuerdo con Quien Realmente Es. Y en ese momento es cuando dices que “realmente, ha cambiado”.

Resulta muy romántico decir que, ahora que esa otra persona especial ha entrado en tu vida, te sientes completo. Pero el objetivo de la relación no es tener a otra persona que te complete, sino tener a otra persona con la que compartir tu completitud.

He aquí la paradoja de todas las relaciones humanas: no necesitáis a una determinada persona para experimentar plenamente Quienes Sois, y... sin otro, no sois nada.

Aquí radica a la vez el misterio y el prodigio, la frustración y la alegría de la experiencia humana. Requiere un conocimiento profundo y una total voluntad vivir en esta paradoja de un modo que tenga sentido. Y observo que muy pocas personas lo hacen.

La mayoría de vosotros iniciáis vuestras relaciones en los primeros años de madurez, con esperanza, plenos de energía sexual, el corazón abierto de par en par y el alma alegre e ilusionada.

En algún momento entre los cuarenta y los sesenta años (y para la mayoría más pronto que tarde), renunciáis a vuestro más magnífico sueño, abandonáis vuestra más alta esperanza, y os conformáis con vuestras menores expectativas; o con nada en absoluto.

El problema es sumamente básico, sumamente sencillo; y, sin embargo, trágicamente mal interpretado: vuestro más magnífico sueño, vuestra más alta idea y vuestra más acariciada esperanza se había referido a vuestro amado otro, en lugar de a vuestro amado Yo. La prueba de vuestras relaciones se había referido al hecho de hasta qué punto el otro se ajustaba a vuestras ideas, y en qué medida considerabais que vosotros os ajustabais a las suyas. Sin embargo, la única prueba auténtica se refería al hecho de hasta qué punto vosotros os ajustabais a las vuestras. 

Las relaciones son sagradas porque proporcionan la más grandiosa oportunidad en la vida - en realidad, la única oportunidad - de crear y producir la experiencia de tu más elevado concepto de ti mismo. Las relaciones fracasan cuando las consideras la más grandiosa oportunidad de crear y producir la experiencia de tú más elevado concepto de otro.

Si dejas que, en una relación con otra persona, cada uno se preocupe de Sí mismo: de lo que Uno mismo es, hace y tiene; de lo que Uno mismo quiere, pide, obtiene; de lo que Uno mismo busca, crea, experimenta... todas las relaciones servirán magníficamente a este propósito, y a quienes participen en ellas.

Deja que, en la relación con otra persona, cada uno se preocupe, no del otro, sino sólo y únicamente de Sí mismo.

Parece una enseñanza extraña, ya que os han dicho que en la forma más elevada de relación uno se preocupa únicamente del otro. Pero Yo te digo esto: es el hecho de centrarte en el otro - de obsesionarte con el otro - lo que hace que las relaciones fracasen.

¿Qué es el otro? ¿Qué hace? ¿Qué tiene? ¿Qué dice, quiere o pide? ¿Qué piensa, espera o planea?

El Maestro entiende que no importa lo que el otro sea haga, tenga, diga, quiera o pida. No importa lo que el otro piense, espere o planee. Sólo importa lo que tú hagas en relación con ello.

La persona que más ama es la persona que está más centrada en Sí misma.

Esa es una enseñanza radical...

No si la observas con atención. Si no te amas a ti mismo, no puedes amar a otro. Mucha gente comete el error de tratar de amarse a Sí mismo a través de amar a otro. Por supuesto, no se dan cuenta de lo que hacen. No se trata de un esfuerzo consciente, sino de algo que se da en la mente, a un nivel muy profundo, en lo que llamáis el subconsciente. Piensan: “Si puedo amar a otros, ellos me amarán a mí. Entonces seré alguien digno de ser amado, y, por lo tanto, Yo me amaré a mí mismo”.

El reverso de esto es que muchas persona se odian a sí mismas porque piensan que no hay nadie que las quiera. Se trata de una enfermedad; es el verdadero “mal de amores”, pues lo cierto es que sí hay otras personas que les quieren, pero no importa. No importa cuánta gente manifieste su amor hacia ellos; nunca es suficiente.

En primer lugar, no creen en ti. Piensan que tratas de manipularles, que tratas de sacar algo de ellos. (¿Cómo podrías quererlos por lo que realmente son? No. Debe haber un error. ¡Seguro que quieres algo! Entonces ¿qué es lo que quieres?)

Se cruzan de brazos, tratando de comprender cómo alguien puede realmente quererles. Así, no te creen, y emprenden una campaña para hacer que se lo demuestres. Tienes que demostrarles que les quieres. Y, para hacerlo, pueden pedirte que empieces a cambiar tu conducta.

En segundo lugar, si finalmente aceptan que pueden creer que les quieres, inmediatamente empiezan a preocuparse acerca de cuánto tiempo lograrán mantener tu amor. Así, con el fin de conservarlo, empiezan a cambiar su conducta.

De este modo, dos personas se pierden a sí mismas - literalmente - en la relación. Inician la relación esperando encontrarse a sí mismas, y, en lugar de ello, se pierden a sí mismas.

Esta pérdida de Uno mismo en una relación es lo que provoca la mayor parte de la amargura en estas parejas.

Dos personas se unen para compartir su vida, esperando que el todo será más que la suma de las partes, y se encuentran con que es menos. Se sienten menos que cuando estaban solos. Menos capaces, menos hábiles, menos apasionantes, menos atractivos, menos alegres, menos contentos...

Y ello es así porque son menos. Han renunciado a la mayor parte de lo que son con el fin de tener - y conservar - la relación.

Las relaciones nunca han tenido por qué ser así. Pero así es como las han experimentado la mayoría de las personas que conoces.

¿Por qué? ¿Por qué?

Porque la gente ha perdido el contacto (si es que alguna vez lo tuvo) con el propósito de las relaciones.

Cuando has dejado de ver a los otros como almas sagradas en un viaje sagrado, no puedes ver el propósito, la razón, que se oculta tras toda relación.

El alma ha venido al cuerpo, y el cuerpo ha venido a la vida, con el propósito de evolucionar. Estáis en evolución; estáis en devenir. Y utilizáis vuestras relaciones con cualquier cosa para decidir aquello que queréis devenir.

Esa es la tarea que habéis venido a realizar aquí. Esa es la alegría de crearse a Sí mismo. O de conocerse a Sí mismo. O de llegar a ser, conscientemente, lo que uno quiere ser. Eso es lo que significa ser consciente de Uno mismo.

Habéis traído a vuestro Yo al mundo relativo para poder disponer de las herramientas con las que conocer y experimentar Quienes Realmente Sois. Y sois quienes os creáis en relación con todo lo demás.

Vuestras relaciones personales constituyen el elemento más importante en este proceso. Por lo tanto, vuestras relaciones personales son “tierra santa”. Prácticamente no tienen nada que ver con el otro, pero, puesto que implican a otro, tienen todo que ver con el otro.

Esta es la divina dicotomía. Este es el círculo perfecto. Así, no constituye una enseñanza tan radical afirmar: “Bienaventurados los que se centran en Sí mismos, porque ellos conocerán a Dios”. Puede que no sea un mal objetivo en tu vida conocer la parte más elevada de Ti mismo, y permanecer centrado en ella.

Tu primera relación, pues, debe ser contigo mismo. Debes aprender primero a honrarte, cuidarte y amarte a Ti mismo.

Debes verte primero a Ti mismo como estimable para poder ver al otro como tal. Debes verte primero a Ti mismo como bienaventurado para poder ver al otro como tal. Debes verte primero a Ti mismo como santo para poder reconocer la santidad en el otro.

Si colocas el carro delante del caballo - como muchas religiones te piden que hagas -, y reconoces al otro como santo antes de reconocerte a ti mismo como tal, un día te resentirás de ello. Si hay algo que ninguno de vosotros puede tolerar es que alguien sea más santo que uno. Sin embargo, vuestras religiones os enseñan a considerar a los otros más santos que vosotros. Y eso es lo que hacéis, aunque sólo durante algún tiempo: luego los crucificáis.

Habéis crucificado (de una manera u otra) a todos mis Maestros, no sólo a Uno. Y lo habéis hecho no porque fueran más santos que vosotros, sino porque creíais que lo eran.

Todos mis Maestros han traído el mismo mensaje. No “yo soy más santo que tú”, sino “tú eres tan santo como yo”.

Este es el mensaje que no habéis sido capaces de escuchar; esta es la verdad que no habéis sido capaces de aceptar. Y esta es la razón por la que nunca os enamoráis realmente, auténticamente, de otra persona. Porque nunca os habéis enamorado realmente, auténticamente, de Vosotros mismos.

Así, deja que te diga algo: céntrate ahora y siempre en Ti mismo. Preocúpate de observar lo que tú eres, haces y tienes en un momento dado, y no cómo les va a los demás.

No debes buscar tu salvación en la acción del otro, sino en tu re-acción.

Así lo haré; pero, de alguna manera, eso suena como si no debiéramos preocuparnos de lo que los otros nos hacen en la relación con nosotros. Pueden hacer cualquier cosa, y, mientras conservemos nuestro equilibrio, nos mantengamos centrados en Nosotros mismos y todas esas cosas, nada nos afectará. Pero lo que hacen los demás si nos afecta. A veces, sus actos sí nos hacen daño. Y cuando el dolor aparece en las relaciones con otra persona es cuando yo no sé qué hacer. Está muy bien decir: “manténte al margen; haz que no te afecte en absoluto”, pero eso resulta más fácil de decir que de hacer. A mí me hacen daño las palabras y las acciones de las personas con quienes tengo relaciones.

Llegará el día en que no te lo harán. Y será el día en que realices - y actualices - el auténtico significado de las relaciones con los demás; su auténtica razón.

Sí reaccionas del modo en que lo haces, es porque has olvidado esto. Pero eso está bien. Forma parte del proceso de crecimiento; forma parte de la evolución. Es la Obra del Alma la que construyes en la relación con los demás; se trata de un grandioso conocimiento, de un grandioso recuerdo. Hasta que recuerdes eso - y recuerdes también cómo utilizar la relación como una herramienta en la creación de Ti mismo -, debes trabajar en el nivel en el que estás. El nivel del conocimiento, el nivel de la voluntad, el nivel de la remembranza.

Así, hay una serie de cosas que puedes hacer cuando reaccionas con dolor ante lo que la otra persona es, dice o hace. La primera es admitir con franqueza lo que sientes exactamente, tanto a ti mismo como a la otra persona. Muchos de vosotros tenéis miedo de hacer esto, pues pensáis que vais a “quedar mal”. En alguna parte, en lo más profundo de vosotros, os dais cuenta de que probablemente es ridículo que “penséis así”. Probablemente resulta mezquino; sois “mejores que eso”. Pero no es culpa vuestra: seguís pensando así.

Sólo hay una cosa que puedes hacer al respecto. Debes honrar tus sentimientos, puesto que honrar tus sentimientos significa honrarte a Ti mismo. Y debes amar a tu prójimo como a ti mismo. ¿Cómo puedes aspirar a entender y honrar los sentimientos de otra persona si no puedes honrar los que albergas en tu interior?

La primera pregunta en cualquier proceso de interacción con otra persona es: ¿Quién Soy, y Quién Quiero Ser, en relación con ello?

A menudo no recordáis Quiénes Sois, y no sabéis Quiénes Queréis Ser, hasta que probáis algunos modos de ser. He aquí por qué resulta tan importante honrar vuestros sentimientos más auténticos.

Si vuestro primer sentimiento es negativo, el hecho de tener dicho sentimiento a menudo es suficiente para desecharlo. Es cuando estáis coléricos, estáis molestos, estáis disgustados, estáis furiosos, tenéis el sentimiento de querer “hacer daño”, cuando podéis rechazar estos sentimientos primarios en tanto “no forman parte de Quienes Queréis Ser”.

El Maestro es aquel que ha vivido las suficientes de tales experiencias como para saber por adelantado cuál es su elección definitiva. No necesita “probar” nada. Ya ha llevado antes esa ropa, y sabe que no le sienta bien; no es “la suya”. Y, puesto que la vida de un Maestro está dedicada a la realización constante del Yo tal como uno mismo sabe que es, nunca albergará esos sentimientos “que no le sientan bien”.

He aquí por que los Maestros se muestran imperturbables frente a lo que los demás llamarían calamidades. Un Maestro bendice la calamidad, pues sabe que a partir de la semilla del desastre (y de toda experiencia) crece el Yo. Y el segundo objetivo de la vida de un Maestro es crecer siempre, ya que, una vez se ha realizado plenamente a Sí mismo, no tiene otra cosa que hacer excepto ser más que eso.

Es en esta etapa cuando uno pasa de la obra del alma a la obra de Dios, pues eso es lo que me corresponde a Mí.

Supondré, a efectos de nuestro análisis, que de momento estás en la obra del alma. Estás todavía tratando de realizar (de hacer “real”) Quien Realmente Eres. La vida (Yo) te dará abundantes oportunidades para crearlo (recuerda que la vida no es un proceso de descubrimiento, sino un proceso de creación).

Puedes crear a Quién Realmente Eres una y otra vez. En realidad, lo estás haciendo; cada día. Sin embargo, actualmente no siempre responderás de la misma manera. Frente a una experiencia externa idéntica, puede que un día decidas ser paciente, amable y cariñoso en relación a ella; y otro día puede que decidas enfadarte, ser desagradable y estar triste.

El Maestro es aquel que siempre responde de la misma manera; y esa manera es siempre la opción más elevada.

En esto, el Maestro es inmediatamente previsible; por el contrario, el discípulo es totalmente imprevisible. Se puede afirmar si alguien se halla en camino de ser Maestro simplemente observando con qué grado de previsibilidad escoge la opción más elevada en respuesta o como reacción a una determinada situación.

Por supuesto, eso plantea una pregunta: ¿cuál es la opción más elevada?

Se trata de una pregunta sobre la que han girado las filosofías y las teologías del hombre desde el principio de los tiempos. Si la pregunta te interesa realmente, es que estás ya en camino de ser Maestro, ya que lo cierto es que a la mayoría de las personas les interesa otra pregunta totalmente distinta.. No cuál es la opción más elevada, sino cuál es la opción más beneficiosa; o bien cómo puedo reducir mis pérdidas al mínimo.

Cuando se vive la vida desde el punto de vista del control de las pérdidas y la optimización de los beneficios, se pierde el auténtico beneficio de la vida. Se pierde la oportunidad. Se pierde la posibilidad. Y ello porque una vida vivida de ese modo es una vida vivida con temor; y esa vida afirma una mentira sobre vosotros.

Puesto que no sois temor, sois amor. El amor que no necesita protección no puede perderse. Pero nunca lo sabréis por propia experiencia si seguís respondiendo a la segunda pregunta, y no a la primera; ya que sólo una persona que piensa que hay algo que ganar o que perder responde a la segunda pregunta; y sólo una persona que contempla la vida de un modo distinto, que se ve a Sí misma como un ser superior, que entiende que lo importante no es ganar o perder, sino únicamente amar o dejar de amar, sólo esa persona responde a la primera.

Quien responde a la primera pregunta afirma: “yo soy mi cuerpo”; quien responde a la segunda, “yo soy mi alma”.

Quién tenga oídos para oír, que oiga; pues te aseguro que en el momento crítico de toda relación humana, sólo hay una pregunta:

¿QUÉ HARÍA EL AMOR?

Ninguna otra pregunta es importante; ninguna otra pregunta es significativa; ninguna otra pregunta tiene la menor importancia para vuestra alma.


extracto de CONVERSACIONES CON DIOS de NEALE DONALD WALSCH.

20 C0NSEJOS PARA NUESTROS ANCESTROS

1. Levántate con el sol para orar. Ora solo. Ora frecuentemente. El Gran Espíritu oirá, ciertamente, si le hablas. 

2. Sé tolerante con aquellos que han perdido el camino. La ignorancia, la presunción, la ira, los celos y la avaricia (codicia), provienen de un alma perdida. Ora para que ellos encuentren guía. 


3. Búscate a ti mismo, por tus propios medios. No permitas que otros hagan tu camino por ti. Es tu senda, y sólo tuya. Otros pueden caminar contigo, pero nadie puede hacer tu camino (o caminar tu senda) por ti. 


4. Trata a los huéspedes en tu casa con mucha consideración. Sírveles la mejor comida, dales la mejor cama y trátalos con respeto y honor. 


5. No tomes lo que no es tuyo, sea de una persona, una comunidad, de la selva o de una cultura. No fue dado ni ganado. No es tuyo. 


6. Respeta todas las cosas que están sobre esta tierra, sean personas o plantas. 


7. Honra los pensamientos, deseos y palabras de todas las personas. Nunca los irrumpas, ni te burles de ellos, ni los imites de manera grosera. Permite a cada persona el derecho a su expresión personal. 


8. Nunca hables de los demás de mala manera. La energía negativa que pones en el universo se multiplicará cuando retorne a ti. 


9. Todas las personas cometen errores. Y todos los errores pueden ser perdonados. 


10. Malos pensamientos causan enfermedad a la mente, al cuerpo y al espíritu. Practica el optimismo. 


11. La naturaleza no es para nosotros. Es parte de nosotros. Ella es parte de tu familia del mundo. 


12. Los niños son las semillas de nuestro futuro. Siembra amor en sus corazones y riégalos con sabiduría y lecciones de vida. Cuando crezcan, dales espacio para crecer. 


13. Evita herir los corazones de los demás. El veneno de tu sufrimiento retornará a ti. 


14. Sé verdadero (veraz) todo el tiempo. La honestidad es la prueba de la voluntad de uno en este universo. 


15. Consérvate balanceado. Tu persona Mental, tu persona Espiritual, tu persona Emocional, y tu persona Física: Todas tienen la necesidad de ser fuerte, puras y saludables. Ejercita al cuerpo para fortalecer la mente. Crece mucho espiritualmente para curar enfermedades emocionales. 


16. Haz decisiones conscientes acerca de quién serás y acerca de cómo reaccionarás. Sé responsable por tus propios actos. 


17. Respeta la privacidad y el espacio personal de los demás. No toques la propiedad personal de los demás, especialmente los objetos sagrados y los objetos religiosos. Esto está prohibido. 


18. Sé verdadero ante ti mismo primero que todo. No puedes nutrir y ayudar a otros si no puedes nutrirte y ayudarte a ti mismo primero. 


19. Respeta las creencias religiosas de los demás. No impongas en los demás tus propias creencias. 


20. Comparte tu buena fortuna con los demás. Participa en la caridad. 

Me comprometo a hacer el intento…..no perdiendo de vista jamás la naturaleza con la que he sido creado que es el amor….Puedo crear mi mundo cada momento porque soy un maestro creador…..No soy una víctima de todo lo externo….Retorno al amor….soy el amor…..porque el amor y la verdad son muy simples!    No tienen preguntas.   Sólo ES en perfección, en el momento presente.   Es inocente. Soy yo y eres tu…..y es TODO lo QUE ES y EXISTE!!!! 

PARA LEER...

Con cuánta frecuencia pronunciamos la verdad total, expresando nuestras palabras y sentimientos con claridad completa? Semejante verdad es elusiva sin incorporar en la mezcla a todos los Principios. Incluso el intento de este tipo de verdad equilibrada lo lleva a uno al campo del asombro.
Cuando me hallo en la verdad equilibrada, yo lo siento en cada palabra que pronuncio, y es asombroso. De hecho, ese sentimiento asombroso es la medida de sí estoy en la verdad o no. Frecuentemente cuando hablo con la verdad equilibrada, soy incapaz de decir si alguien me está mintiendo, salvo que vaya más profundamente dentro de mi esencia de la verdad. Si permanezco en mi esencia de la verdad sin ahondar más, yo solamente asumo que la otra persona está diciéndome la verdad. Yo podría profundizar más para estar seguro, por no quiero ser el que exponga la verdad de otro. Yo solamente puedo controlar mi propio viaje, no el de otro.
Cuando pronuncio mi verdad, frecuentemente no estoy seguro de que la persona que me escucha y con la que hablo siquiera le importa. Finalmente, no importa si la otra persona aprecia mi verdad, o no. Es suficiente que yo aprecie mi verdad. Para mí, la verdad es confiar en lo que estoy diciendo y estar siempre en la conciencia del amor de una verdad. Nada más importa siempre y cuando esté en el momento y ese momento esté en la verdad. Eso significa que al final, está bien de ser el único, en cualquier conversación que se tenga, de estar en la verdad, porque cada persona es responsable por su propia parte. Así que pronuncien su verdad y avancen.
Ahí lo tienen, otro misterio que puede descansar. Yo estoy listo para avanzar hacia mi Nuevo viaje; y esa es mi verdad.
Meditaciones de los Angeles: 4 de Mayo
ODIO
Consejo de los ángeles: “Seis cosas aborrece Yahvé y aún siete abomina su alma: ojos altaneros, lengua mentirosa, manos que derraman sangre inocente, corazón que trama iniquidades, pies que corren presurosos al mal, testigo falso, que difunde calumnias y enciende rencores entre hermanos”.
Proverbios 6:16-19
El odio no es un sentimiento agradable. Se trata de un estado de aborrecimiento extremo que puede llegar a la hostilidad violenta. Aunque a nadie le gusta ser odiado, algunas veces ese sentimiento se cuela en nuestro corazón, por lo general, contra alguien que nos ha atacado a nosotros o a nuestros seres queridos. Si examinamos la lista de las cosas aborrecidas por Dios que nos ofrece la cita de Proverbios, descubriremos que son formas de producir odio. Si nos lo hacen, acabaremos por odiar a otros y, si lo hacemos, acabaremos por odiarnos a nosotros mismos.
El mal engendra mal y el odio engendra odio. De nosotros depende cambiar – con la ayuda de los ángeles – la dirección de la energía del mal. No dejes que el odio se instale demasiado tiempo en tu corazón y, si es así, sé consciente de ello. Sé sincero contigo mismo y examina las pruebas. Luego decídete a buscar sentimientos más altos. En cuanto te decidas, los ángeles te ayudarán a dejar atrás tu odio.
Meditación de los ángeles:   Me libero de mis rencores y limpio el aire con los ángeles
Astrea

Yo Soy el Ángel de las Formas.
Hay formas distintas en la naturaleza… pero todas siguen un patrón celestial… todas armonizan, proyectan paz y tranquilizan. Todas son imágenes emitidas a tu mundo por los seres de luz.¿Has observado que las figuras que usamos son agradables? Nunca usamos líneas que pudieran agredir tu tierna visión.
Todas son símbolos que representan palabras del mundo real. Los árboles te inspiran apoyo, cobijo y sustento. Las flores infunden paz, amor y contento… ¿Y en el reino mineral?… Cada forma corresponde a una idea celestial y llegan a ti como emisión divina de una bendición particular. Y hoy aparecen en tu mundo: desciendo para llenarte con mi resplandor y transmitirte con mi esencia imágenes bellas que representan amor.
Ven… ven a mis brazos… cierra los ojos y recibe esta lluvia de fulgores vertida por los destellos de bellísimas estrellas que gravitan hacia ti.
Entre este estallido de luces brillantes se cristaliza una forma especial, un diamante tallado como un corazón, es un regalo del cielo que he traído hasta aquí. Te lo envía Nuestro Padre como símbolo de su predilección por ti. Recíbelo como una ofrenda de amor… y sonríe… Además… también mandó hacer para ti un día lleno de sorpresas, de esplendor y de amor angelical...……


DE LA WEB..

LIMPIEZA EN MI...

LIMPIEZA  EN MI...

 Tirar algunos pensamientos indeseados, lavar algunos tesoros que estaban medios oxidados.Entonces saqué del fondo de las gavetas recuerdos que no uso y no quiero más.
Tiré afuera algunos sueños, algunas ilusiones. Papeles de presenté que nunca usé, sonrisas que nunca regalé.

Tiré afuera la rabia y el rencor de las flores marchitas que estaban dentro de un libro que nunca leí.

Miré para mis sonrisas futuras y mis alegrías pretendidas y las coloqué en una caja, bien ordenaditas.

Saqué todo de adentro del armario y lo fui tirando al suelo: pasiones escondidas, deseos reprimidos, palabras horribles que nunca hubiera querido decir, heridas de un amigo, recuerdos de un día triste.

Y también encontré otras cosas… ¡y muy bellas!: un pajarito cantando en mi ventana, aquella luna color de plata, el poner del sol.

Me fui encantando y distrayendo, mirando cada uno de aquellos recuerdos.

Me senté en el suelo para poder escoger. Arrojé directo en el saco de la basura los restos de un amor que me hirió. Tomé las palabras de rabia y dolor que estaban en el estante de encima, pues casi no las uso, y las tiré afuera en el mismo instante.

Otras cosas que aún me hieren, las coloqué aparte para después ver lo que haré con ellas, si las olvido o las envío al basurero.

Era en aquella caja, en aquella gaveta en que uno guarda todo lo que es más importante: el amor, la alegría, las sonrisas. La Fe para los momentos que más la necesitamos.

Recogí con cariño el amor encontrado, doblé ordenadito los deseos, coloqué perfume en la esperanza, pasé un pañito en el estante de mis metas y las dejé a la vista para no olvidarlas.

Ahora te toca a ti te mando un cafe y una cancion para que te acompañen!…